
Historias
Que bien nos desempeñamos en lo carente de realidad, en aquellos mundos ireales, en donde la vida es totalmente diferente aunque queramos darle conexión con la realidad, sabiendo aun asi que no la tiene. Somos dentro de esos ambientes, siempre los mejores, o al menos eso deseamos. Cuando salimos de los mismos nos enfrentamos con la realidad y aquí es donde muchos se acobardan, porque tratamos de enfrentarla y nunca comprender el proceso particular de cada una de las cosas que nos rodean. Vamos por la vida eligiendo lo que mas nos gusta, seleccionamos lo conveniente para la particular imagen que tenemos. Cuanto tiempo desperdiciamos en aquello, prácticamente desde que somos pequeños, nuestros padres nos condicionan, como a ellos los han condicionado, dandonos diferentes tipos de objetos, caracterizandonos, formando nuestras ideas y en la gran mayoria para una mente competitiva y destructiva, alejandonos de la sensibilidad con la cual portábamos desde muy chicos. Luego los medios masivos de “incomunicación” terminan de moldear nuestro ser. Ahora viendo este proceso, ¿ Por qué no buscamos cambiar radicalmente, porque no revolucionamos, nuestra forma de pensar, sera que aun no hemos comprendido el proceso del miedo, de darnos cuenta que somos nada, que no somos esa maraña de palabras ?. Hay un gran desempeño en las profesiones, el matematico, el musico, el pintor, el abogado, el doctor y ¿ sobre nuestra consciencia ? con que poca seriedad nos tratamos los unos a los otros y a nosotros mismos. Hay mucha aptitud sin duda al momento de la accion laboral, pero cuando nos enfrentamos a los echos de la convivencia, buscamos la evasión mas conveniente. Solo pido que no perdamos tiempo leyendo lo aquí escrito, si no tenemos iniciativa de cambio, de nada sirve, si no hay practica mental en proceso, porque sino estas palabras se reducen a nada, pierden total comunicación y no es el motivo.
PENSAMIENTO Y AMOR
EL PENSAMIENTO, con su contenido emocional y sensacional, no es amor. El pensamiento invariablemente niega el amor. El pensamiento se funda en la memoria, y el amor no es memoria. Cuando pensáis en alguien a quien amáis, ese pensamiento no es amor. Podréis recordar las costumbres de un amigo, sus gestos, su idiosincrasia, y pensar en incidentes agradables o desagradables de vuestras relaciones con esa persona, pero las imágenes que el pensamiento evoca no son amor. Por su propia naturaleza, el pensamiento es separativo. El sentido de tiempo y espacio, de separación y tristeza, surge del proceso de pensamiento, y es sólo cuando ese proceso cesa que puede advenir el amor.
El pensamiento inevitablemente engendra el sentimiento de propiedad, esa posesividad que consciente o inconscientemente cultiva los celos. Donde hay celos, evidentemente no hay amor; sin embargo para la mayoría de la gente, los celos constituyen un indicio de amor. Los celos son el resultado del pensamiento, una respuesta del contenido emocional del pensamiento. Cuando el sentimiento de poseer o de ser poseído se ve obstaculizado, hay tal vacío que la envidia toma el lugar del amor. Es debido a que el pensamiento juega el papel del amor que surgen todas las complicaciones y sufrimientos.
Si no pensarais en otra persona, diríais que no la amáis. Pero ¿es amor el hecho de pensar en la persona? Si no pensaseis en un amigo que creéis amar, os espantaríais, ¿verdad? Si no pensarais en un amigo que ha muerto, os consideraríais desleales, sin amor, etc. Miraríais tal estado como insensible, indiferente, y así os pondríais a pensar en esa persona, querríais tener fotografías, imágenes hechas por la mano o por la mente pero llenar así vuestro corazón con las cosas de la mente, es no dejar lugar para el amor. Cuando estáis con un amigo, no penséis en él; es sólo en su ausencia que el pensamiento comienza a recrear escenas y experiencias que están muertas. Este revivir del pasado es llamado amor. Así para la mayoría de nosotros, amor es muerte, una negación de la vida; vivimos con el pasado, con lo muerto; por consiguiente nosotros mismos estamos muertos, aunque llamemos a eso amor.
El proceso del pensamiento siempre niega el amor. Es el pensamiento el que tiene implicaciones emocionales, no el amor. El pensamiento es el mayor impedimento para el amor. El pensamiento crea división entre lo que es y lo que debería ser, y sobre esta división se basa la moralidad; pero ni lo moral ni lo inmoral conoce el amor. Esta estructura moral, creada por la mente para mantener la convivencia social, no es amor, sino un proceso endurecedor como el del cemento. El pensamiento no conduce al amor, el pensamiento no cultiva el amor; pues el amor no puede ser cultivado como una planta en el jardín. El mismo deseo de cultivar cl amor no es más que la acción del pensamiento.
Si estáis completamente alerta y perceptivos, veréis qué importante papel juega el pensamiento en vuestra vida. El pensamiento tiene evidentemente su lugar, pero de ningún modo está relacionado con el amor. Lo que se relaciona con el pensamiento puede ser comprendido por el pensamiento, mas lo que no está relacionado con el pensamiento no puede ser captado por la mente. Preguntaréis ¿qué es entonces el amor? Amor es un estado de ser en que no existe el pensamiento: pero la misma definición del; amor es un proceso de pensamiento, y por lo tanto no es amor.
Tenemos que comprender el pensamiento mismo, y no tratar de captar el amor mediante el pensamiento La negación del pensamiento no trae amor. Hay liberación del pensamiento sólo cuando es completamente comprendido su hondo significado; y para eso es esencial un profundo conocimiento de sí mismo, no vanas y superficiales aserciones. Lo que revela la índole del pensamiento es la meditación y no la repetición, la alerta percepción y no la definición. Sin alerta percepción y sin vivencias los procesos del pensamiento, el amor no puede ser.
El pensamiento inevitablemente engendra el sentimiento de propiedad, esa posesividad que consciente o inconscientemente cultiva los celos. Donde hay celos, evidentemente no hay amor; sin embargo para la mayoría de la gente, los celos constituyen un indicio de amor. Los celos son el resultado del pensamiento, una respuesta del contenido emocional del pensamiento. Cuando el sentimiento de poseer o de ser poseído se ve obstaculizado, hay tal vacío que la envidia toma el lugar del amor. Es debido a que el pensamiento juega el papel del amor que surgen todas las complicaciones y sufrimientos.
Si no pensarais en otra persona, diríais que no la amáis. Pero ¿es amor el hecho de pensar en la persona? Si no pensaseis en un amigo que creéis amar, os espantaríais, ¿verdad? Si no pensarais en un amigo que ha muerto, os consideraríais desleales, sin amor, etc. Miraríais tal estado como insensible, indiferente, y así os pondríais a pensar en esa persona, querríais tener fotografías, imágenes hechas por la mano o por la mente pero llenar así vuestro corazón con las cosas de la mente, es no dejar lugar para el amor. Cuando estáis con un amigo, no penséis en él; es sólo en su ausencia que el pensamiento comienza a recrear escenas y experiencias que están muertas. Este revivir del pasado es llamado amor. Así para la mayoría de nosotros, amor es muerte, una negación de la vida; vivimos con el pasado, con lo muerto; por consiguiente nosotros mismos estamos muertos, aunque llamemos a eso amor.
El proceso del pensamiento siempre niega el amor. Es el pensamiento el que tiene implicaciones emocionales, no el amor. El pensamiento es el mayor impedimento para el amor. El pensamiento crea división entre lo que es y lo que debería ser, y sobre esta división se basa la moralidad; pero ni lo moral ni lo inmoral conoce el amor. Esta estructura moral, creada por la mente para mantener la convivencia social, no es amor, sino un proceso endurecedor como el del cemento. El pensamiento no conduce al amor, el pensamiento no cultiva el amor; pues el amor no puede ser cultivado como una planta en el jardín. El mismo deseo de cultivar cl amor no es más que la acción del pensamiento.
Si estáis completamente alerta y perceptivos, veréis qué importante papel juega el pensamiento en vuestra vida. El pensamiento tiene evidentemente su lugar, pero de ningún modo está relacionado con el amor. Lo que se relaciona con el pensamiento puede ser comprendido por el pensamiento, mas lo que no está relacionado con el pensamiento no puede ser captado por la mente. Preguntaréis ¿qué es entonces el amor? Amor es un estado de ser en que no existe el pensamiento: pero la misma definición del; amor es un proceso de pensamiento, y por lo tanto no es amor.
Tenemos que comprender el pensamiento mismo, y no tratar de captar el amor mediante el pensamiento La negación del pensamiento no trae amor. Hay liberación del pensamiento sólo cuando es completamente comprendido su hondo significado; y para eso es esencial un profundo conocimiento de sí mismo, no vanas y superficiales aserciones. Lo que revela la índole del pensamiento es la meditación y no la repetición, la alerta percepción y no la definición. Sin alerta percepción y sin vivencias los procesos del pensamiento, el amor no puede ser.
UNITOTALIDAD Y AISLAMIENTO
EL SOL SE HABÍA puesto y los árboles se destacaban sombríos y bellos contra el oscurecido cielo. El ancho y poderoso río estaba apacible y silencioso. La luna apenas aparecía sobre el horizonte; asomaba entre dos grandes árboles, pero todavía no proyectaba sombras.
Subimos por la escarpada orilla del río y tomemos un sendero que bordeaba los verdes trigales. Este sendero era un antiquísimo camino; muchos millares de personas lo habían transitado, y era rico en tradición y silencio. Serpenteaba entre prados y mangos, tamarindos y desiertos relicarios. Había anchos espacios de jardines, fragantes alverjillas que perfumaban deliciosamente el aire. Los pájaros se estaban acomodando para la noche, y un gran estanque comenzaba a reflejar las estrellas. La naturaleza no era comunicativa en ese anochecer. Los árboles estaban alejados, se habían sumido en su silencio y oscuridad. Algunos aldeanos pasaron charlando en sus bicicletas, y de nuevo hubo profundo silencio y esa paz que adviene cuando todas las cosas están solitarias.
Esta unitotalidad no es dolorosa, temible soledad. Es la unitotalidad del ser; es incorruptible, rica, completa. Ese tamarindo no tiene otra existencia que la de ser él mismo. Así es esta unitotalidad. Uno está solo, como el fuego, como la flor, pero no se da cuenta de su pureza y de su inmensidad. Uno puede verdaderamente entrar en comunión sólo cuando hay unitotalidad. Ser unitotal no es el resultado de la negación, del autoencierro. La unitotalidad es la extinción de todos los motivos, de todas las persecuciones del deseo, de todos los fines. La unitotalidad no es un producto final de la mente. No podéis desear ser unitotales. Tal deseo es simplemente un escape a la angustia de no ser capaz de comunión.
La soledad, con su miedo y su dolor, es aislamiento, la inevitable acción del “yo”. Este proceso de aislamiento, ya sea expansivo o restrictivo, produce confusión, conflicto y sufrimiento. Del aislamiento jamás puede nacer la unitotalidad; el primero debe cesar para que la otra sea. La unitotalidad es indivisible y la soledad es separación. Aquello que es unitotal es flexible y por ende duradero. Unicamente lo unitotal puede entrar en comunión con aquello que carece de causa, lo inconmensurable. Para lo unitotal, la vida es eterna; para lo unitotal no hay muerte. Lo unitotal jamás puede cesar de ser.
La luna estaba justamente asomando sobre las copas de los árboles, y las sombras eran densas y oscuras. Un perro empezó a ladrar cuando pasábamos por la pequeña aldea y regresábamos por la orilla del río. El río estaba tan sereno y reflejaba sobre sus aguas las estrellas y las luces del largo puente. Parados en lo alto de la orilla unos niños reían, y un bebé lloraba. Los pescadores limpiaban y recogían sus redes. Un ave nocturna cruzó en silencio. Alguien empezó a cantar en la otra orilla del ancho río, y sus palabras eran claras y penetrantes. Y de nuevo sobrevino la unitotalidad que compenetra la vida.
Autor : Jiddu Krishnamurti
Foto : A frame of mind by ~dechobek
Foto : A frame of mind by ~dechobek
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